Wolfen

Wolfens

Raza salvaje e intimidante, los wolfen reinan allí donde los pueblos “civilizados” no han impuesto su corrupción. Nadie está a salvo de su furia animal. El origen de los wolfen se pierde en la noche de los tiempos; sus leyendas, transmitidas oralmente a través de los siglos, cuaentan que habrían nacido de la unión entre Yllia, la Diosa Luna, y el más poderoso de todos los lobos.

Lo que mejor caracteriza a los wolfen, incluso más que su impresionante tamaño, es su exacerbado instinto depredador. Gobiernan sus relaciones con su miedo y, al sentirlo, duplican sus facultades naturales. La ley del más fuerte se aplica desde el nacimiento: apenas un tercio de los lobeznos alcanza la edad de destete. Su instinto de depredación a veces alcanza extremos inquietantes. Los wolfen llevan en la sangre la carnicería y su deseo de muerte jamás está satisfecho de forma duradera.

Podemos encontrar a estos depredadores en cualquier parte de Aarklash. La gran mayoría se organiza en manadas nómadas que siguen la caza o saquean los recursos indispensables para su supervivencia. Lo demás vigilan sobre grandes protectorados y defienden ferozmente su territorio. La masa muscular y el pelaje varían de una manada a otra, en función del clima y de los recursos alimenticios.

Unidos en el pasado por las leyes de la Diosa Luna, en la actualidad los wolfen conocen una era de peligros sin precedentes. Su raza se desgarra poco a poco por las divergencias religiosas y culturales. El instinto de depredación se muda en pulsión mortífera en los más jóvenes, fenómeno que los ancianos designan con el nombre de “calaña de Devastación”. Un puñado de rebeldes y aventureros abandonan las extensiones salvajes y se desplazan a las ciudades para buscar un remedio al mal que amenaza a su especie, encontrar refugio o descubrir presas.

Los machos wolfen son verdaderas fieras de combate. Sus piernas musculosas y macizas pueden recorrer largas distancias a gran velocidad. Contando sólo con sus talentos naturales para sobrevivir, los wolfen están dotados de un físico que les permite vencer a sus presas. Los individuos más fuertes se convierten en guerreros de élite y fejes de manada de su pueblo. Su boca, plena de colmillos, es la de un lobo y sus manos están armadas de garras. Las hembras, excepto por su físico más esbelto, disponen de los mismo atributos que los machos. Generalmente se visten mejor que sus homólogos del sexo masculino y lucen joyas rudimentarias. Sometidas a las mismas leyes que sus congéneres, compensan su musculatura cmenos imponente con la agilidad y la rapidez.

La vegetación de la Ciudad Franca es tan particular que ciertos wolfen ven en ella la influencia sobrenatural de Yllia. Sea lo que sea que tiene de verdad esta creencia, encontramos wolfen en todos los feudos rurales de Cadwallon. Evitan cuidadosamente los demás barrios, ya que su tamaño les impide vivir con la misma facilidad que en plena naturaleza.

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