Cadwallon

Tercer día de la media de Hepsilose - El grupo de reúne

Era el tercer día de la media de Hepsilose y la estación del Tiempo de los Murmullos había comenzado hacía apenas un mes. En las calles de la Ciudad de los Ladrones, los comerciantes y artesanos empezaban a hablar con deseo e impaciencia de la inminente llegada de la semana de la Liberación.

Pero la alegría de la celebración de tan importante fiesta quedaba manchada por los inquietantes rumores acerca del Ragnarok que propagaban los extranjeros llegados a la Ciudad Franca, y que los posaderos siempre estaban dispuestos a repetir de buena gana a los clientes que pidiesen unas cuantas bebidas.

Dentro de La Taberna, insultos ogros, proferidos por borrachos o extranjeros que no conocen a la dueña del local, se entremezclaban con menos acaloradas discusiones sobre navegación, llenas de términos goblins; los reyes del mar.

La Taberna, antes conocida como La Perrera, está situada en el fangoso distrito de La Mugre, en el Feudo más pobre de todo Cadwallon, conocido como La Muralla. En sus orígenes, el local servía como lugar de reunión para los míticos Perros de la Guerra, padres de las actuales Ligas Francas. Hoy, ha quedado como uno de los pocos lugares que podrían considerarse seguros y hasta cómodos en el barrio de La Mugre.

Podría pensarse que calentar una posada con techos de más de tres metros y unas estancias tan amplias como para alojar a toda La Mugre en ella sería imposible. Sin embargo, cinco enormes chimeneas, los humos de docenas de pipas y cigarros, y una abultada multitud lograban que el ambiente fuese, incluso, sofocante.

Alrededor de una de las mesas redondas de la gigantesca sala nuestro grupo se reunía por primera vez. Probablemente, habríamos llamado la atención en cualquier parte de Aarklash que no fuese esa ciudad. Un goblin, dos elfos y un wolfen bebiendo y hablando sobre ciertos asuntos que a todos nos interesaban. Seguramente, nada bueno podía salir de todo aquello…

Urj:

¡¿Doscientos ducados?! ¡Mejor repartir entre tres que entre cuatro! ¡Eso digo yo!

Kyry:

Te repito, Urj, que la carta era bien clara al respecto. Necesitamos al goblin.

Urj:

Hmmmppphhhhh. ¡Un goblin! ¿De qué servirá? ¡GRRRRR! ¡Si viene, cobra menos! Más pequeño, menos ducados.

Poliphastos:

Mira, lobito. Pequeño o no, mis deudas y necesidades son tan grandes como las de cualquier otro. No pienso llevarme ni un ducado menos de 50 por esto.

Azín:

¿Deudas? ¿Con los precios que me cobras por todos los artículos que te compro?

Poliphastos:

¡Oye! Encontrar alguna de esas cosas en el mercado es complicado y en la estación del Tiempo de los Murmullos los bienes escasean. Y si los encontrases a mejor precio, seguro que se los comprarías a otros.

Kyry:

Centrémonos, ¿queréis? Urj, el goblin es de fiar y, además, vamos a necesitar uno de los suyos, así que no hay más que hablar. Pero ¿y este daikïnee?

Urj:

Querías protección. Maneja el arco y conoce poderosos hechizos. Le vi usarlos cuando le ayudé contra un grupo de bandidos en Cabeza Cortada que querían su bolsa.

Azín:

Hace unas dos semanas. ¡El mismo día de llegar yo aquí! Os diré una cosa: fue una mala bienvenida por parte de una ciudad que recordaba más hospitalaria…

Urj:

Nos vendrá bien alguien como él si las cosas se ponen feas en El Trofeo. Y necesita el dinero.

Poliphastos:

¡Como todos! Construir cosas no es barato, ¿sabéis? Y Methanol cada día está más impaciente por recibir mi dinero.

Kyry:

Es cierto que El Trofeo no es un Feudo muy seguro en esta época del año… Así que un hechicero. Sí, supongo que eso siempre puede ser útil.

Azín:

¿De quién era esa carta, Kyry? ¿Alguien en quién confías lo suficiente? Suena sospechoso. La recompensa es atractiva y parece un trabajo muy sencillo.

Kyry:

Me la ha mandado un viejo amigo; el Sargento Martial. Y sí, confío en él.

Poliphastos:

No es que quiera dar ideas y perder la oportunidad de ganar 50 ducados fáciles, pero Azín tiene razón. ¿Por qué no va ese amigo tuyo en persona a hablar con ese tal Glibidibló y se ahorra el dinero?

Urj:

¡Eso! ¿Es que le asusta hablar con un goblin? JAJAJA.

Kyry:

Vive recluido en Fuerte Tranquilo. Ahora está retirado pero cuando trabajaba en la milicia hizo muchos enemigos en Cadwallon. Para él no es seguro salir demasiado.

Azín:

¿Y qué le interesa tanto acerca de lo que tiene que decir este Glibidibló?

Urj:

¡Eso! ¿Qué puede tener que decir un goblin que sea interesante?

Poliphastos:

Nada que un wolfen pueda entender, eso seguro.

Kyry:

A Martial le interesan mucho los crímenes misteriosos que han venido ocurriendo en Cadwallon durante los últimos años.

Poliphastos:

¡¿Los qué?!

Urj:

JAJAJA. ¿Asustado?

Azín:

¿Qué son esos crímenes de los que hablas, Kyry?

Kyry:

Nadie lo tiene muy claro. Ni siquiera la milicia que los investiga… o investigaba. Desde que Martial se retiró, nadie parece ocuparse de estos casos. Veréis, de vez en cuando desaparece alguien y luego, exactamente 9 días más tarde, aparece su cadáver en algún sitio de la ciudad. No parece haber conexión entre las víctimas. Algunos eran jóvenes, otros ancianos, mujeres, hombres… hay víctimas de todas las razas.

Urj:

¡Aunque los goblins asesinados son mayoría! Muy pocos wolfen han muerto así. Ni tan siquiera el extraño asesino se atreve a acercarse a nosotros demasiado.

Poliphastos:

Será por vuestro mal olor.

Azín:

Así que este tal Glibidibló le dijo al Sargento Martial que tenía información sobre estos misteriosos crímenes. Pero, por seguridad, él no puede salir de Fuerte Tranquilo a investigarlo por su propia cuenta.

Kyry:

Sí. Por lo visto, Glibidibló envió a alguien del Gremio de Mensajeros a Martial para transmitirle un mensaje oral en el que decía que le daría toda la información que tenía si se reunían en persona y que no se atrevía a revelar esa información a un mensajero ni a enviarla por carta. Decía que estaba siendo vigilado y que debía ser precavido. Dejó bien claro que no recibirá a nadie que no fuese acompañado de uno de los suyos: un goblin.

Poliphastos:

¿Una reunión en persona? Eso suena como a una trampa. Si el Sargento Martial tiene tantos enemigos puede que alguien quiera atraparle con un señuelo como este.

Kyry:

No podemos descartar esa posibilidad.

Urj:

¡Ni queremos! ¡Una buena pelea nos sentaría bien!

Azín:

Ya veo. De repente, 200 ducados no me parecen tanto pago por este trabajo.

Kyry:

Puede que sea más; si la pista que tiene Glibidibló es cierta y realmente arroja algo de luz sobre el caso de los misteriosos crímenes, Martial está dispuesto a recompensarnos con algunas monedas extras.

Poliphastos:

Y si no, aún puede ser una trampa y que traten de matarnos a todos.

Azín:

Si tal es el caso, no les interesaríamos nosotros, les interesaría el Sargento Martial.

Urj:

¡Pero a mí espada si le interesaría ellos!

Kyry:

Lo único seguro es una cosa. Si queremos ganar ese dinero, tenemos que hacerle una visita a Glibidibló.

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