La Muralla

¡Vale más vivir de pie que morir de rodillas!

La Muralla recibe su nombre de los vestigios de una muralla que sobresale del barrio, desde el feudo de Ogrokh. Nadie sabe por qué fué erigida tal defensa en la zona, como no sea para defenderse de un ataque por mar… Pero el nombre de Muralla se puede aplicar también muy bien a la densidad del feudo, semejante a múltiples ladrillos que se sostienen los unos a los otros.

Bañada por un olor nauseabundo, mezcla de basura, sudor rancio y excrementos, atravesado por regueros formados de agua de lluvia, orina y defecaciones, La Muralla no es lo que se dice acogedor. Nuños en harapos que buscan algo que comer, chicas de vida alegre, de belleza marchita y dientes podridos, pobres diablos mugrientos listos a todo por algunos ducados; esto es lo que generalmente observan los no residentes al penetrar en La Muralla.

De noche, el feudo es más agradable: los pobres se encierran en sus casuchas y sólo salen los habitantes guasones y un poco camorristas. Éstos se revelan bastante más acogedores y calurosos.

Historia

En el 902, Rodrigue Mérul, descendiente del Par original del feudo y jugador inveterado, hizo lo impensable. Durante una partida de cartas en los sótano llenos de humo de La Perrera (una de las más famosas tabernas), apostó el feudo y… ¡lo perdió!

La familia Mérul intentó escapar del acreedor de Rodrigue, pero fué en vano. El ogro Orrkrk adquirió el feudo, así como el título correspondiente de Par. El asunto hizo gran ruído. Tuvo lugar una asamblea franca y se decidió, para la estabilidad de la ciudad, que de ahí en adelante los feudos serían intransferibles (salvo en ciertos casos, como la ausencia de descendencia o la alta traición).

Por desgracia, Orrkrk no era un gestor y La Muralla se fué por el desagüe. Su descendencia, que no carecía sin embargo de ambición, no lo hizo mejor. Por temor a perder su autoridad, impidió el establecimiento de los gremios y de los lugares de culto. Esto hundió a La Muralla en la miseria. El feudo se convirtió en guarida de villanos y pobres, de prostitutas y excluídos… El alma de la villa baja de Cadwallon.

Rodrigue fué apodado “el Gafe” tras la pérdida de su feudo. Después de haber anunciado su contrariedad a su mujer, el pobre hombre se suicidó saltando desde la muralla. Se estrelló ciento cincuenta metros más abajo, a sólo dos pasos de [La Perrera]] -lo que probablemente no está exento de cierto sentido del humor. La Mala Pata está en el lugar exacto donde aterrizó el cuerpo de Rodrigue.

Los habitantes de La Muralla están convencidos de ello: posar tan siquiera un pie en ese lugar otorga el gafe. ¡Y si escupen allí al pasar por su lado, es para conjurar la mala suerte!

La Familia Orrkrk

Camelia Orrkrk es el Par actual del feudo. Ha heredado el título a la muerte de su marido, al que mató con sus propias manos después de que éste se comiera a su único hijo. Este acto, poco delicado, fue involuntario, desde luego. Según cuentan, el ogro fue víctima de un complot urdido probablemente por alguien próximo de su familia. Le había pedido a uno de sus criados un joven ogro para devorarlo… y no reconoció a su propio hijo hasta que fue demasiado tarde.

Sólo algunas semanas después de este terrible incidente, mientras que ciertos miembros de la familia pretendían hacerse con el título de Par alegando que Camelia no tenía descendencia, un joven se presentó en la morada de Orrkrk. Se entrevistó largamente con Camelia y, al día siguiente, el desconocido que respondía al nombre de Den Azhir, se hizo hijo adoptivo de la ogresa.

Aldénor Orrkrk estaba frustrado por no haber sido nombrado Par en lugar de su prima Camelia. Los rumores que circulaban por La Mugre (sin duda propagados por los sirvientes) afirmaban que Aldénor se acercó a Achéron. Varios Orrkrk, viendo con malos ojos la adopción de Den Azhir, le dieron su apoyo a Aldénor.

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