Goblins

Goblin

El común de los mortales piensa que los goblins vienen de las ciénagas de No-Dan-Kar. Otros, más intruídos, aseguran que vivían en las profundidades de los Montes Aegis, antes de que los enanos se instalaran allí. Algunos pocos eruditos, finalmente, murmuran que los goblins surgieron de la nada en el origen del mundo.

El patrimonio genético de los goblins es caprichoso. Ninguna característica puede ser universalmente verificada en el seno de su especie desde la aparición de los mutantes, alrededor del año 820, aunque es cierto que los goblins suelen ser endebles y dotados de poca sangre fría.

Bajo esta apariencia, más bien humilde, se esconde un ser dotado de una personalidad con carácter y de una inteligencia – o más bien astucia – aguzada.

Los goblins están siempre alerta. Para ellos, la explotación de los recursos de su entorno es una segunda naturaleza, aunque no se haga siempre con moderación. Su gran sensibilidad táctil, su falta de argumentos físicos frente a la adversidad y su innata curiosidad les confieren una imaginación visionaria.

Esta inspiración les impulsa a la fabricación de herramientas y a la expresión artística. Los goblins con inventores sin igual y los principales promotores de la escritura a través de Aarklash.

Algunos son endurecidos urbanitas mientras que otros viven en tribus, aislados en olvidados bosques.

Los goblins son frecuentemente subestimados, incluso maltratados por las demás especies. Estas humillaciones tienen repercusiones crueles: los goblins tienden a poner su inventiva al servicio de la venganza y a menudo demuestran perversidad cuando tienen ventaja sobre sus interlocutores. También manifiestan una solidaridad espontánea cuando su comunidad está amenazada. Atacar a un goblin es atacar a su familia, a su tribu… a todos los goblins. Una vez descartado el peligro, los goblins se abandonan a si mismos y la discordia no tarda en dispersarlos de nuevo.

La población goblin cuenta con un creciente número de nanos y mutantes. Se desconoce el origen exacto de este fenómeno. El clero profesa que se trata de una manifestación de la furia del Dios Rata. Los eruditos, por su parte, se declinan por una ineluctable degeneración de la sangre.

Los nanos son una parodia de goblin, insignificantes criaturas contrahechas, estúpidas, pero muy numerosas. Una hembra que da a luz a una camada de nanos tiene todas las posibilidades de quedar estéril a continuación.

Los mutantes tienen bien puesto su nombre. La naturaleza los ha dotado de variadas alteraciones, ventajosas o desventajosas, que hacen de ellos goblins respetados o temidos. Llevan sobre sí la marca de la Rata, el Dios de las multitudes.

No existe tierra donde los goblins no hayan implantado una comunidad. La de Cadwallon es una de las más antiguas y prósperas. Como todos los representantes de su especie, los goblins cadwës se pelean por el control de las mercancías y el dinero que ellas reportan. Además, influyen considerablemente sobre la geografía de la ciudad, que debe tener en cuenta su pequeño tamaño y su aptitud para reproducirse rápidamente.

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